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lunes, 26 de diciembre de 2016

Dulce tentación 1.


Todavía era de noche cuando Norah Stuart salió de su casa por la puerta del garaje, conduciendo su nuevo coche, un BMW 118, para dirigirse a la oficina. Hacía frío y estaba nevando, lo habitual de un mes de enero en aquella ciudad, por lo que Norah se había abrigado bien antes de salir.
Para ser las seis de la mañana de un lunes, estaba más despierta que nunca. Al parecer, un tipo misterioso había ido comprando acciones de la empresa en la que trabajaba hasta lograr convertirse en el accionista mayoritario y había convocado una reunión esa misma mañana.
Norah había quedado a las siete de la mañana con Bill Mason, el director general de "Events", la empresa de organización de grandes eventos de la que Norah era la directora ejecutiva, para prepararse la reunión con el desconocido accionista mayoritario del que ni siquiera habían podido saber su nombre.


Norah llegó a la oficina veinte minutos después de salir de casa y no se sorprendió al ver la oficina completamente vacía dada la hora que era.
-  ¡Qué ironía! - Pensó Norah en voz alta. - Ahora me levanto a las seis de la mañana y vengo a trabajar y hace tres años me acostaba a esta hora y me pasaba la mañana durmiendo.
Se sentó frente a su escritorio y actualizó los gráficos de productividad y beneficios, ordenó y archivó todas las facturas de la empresa y revisó algunos de los presupuestos que tenían pendientes de confirmación del cliente antes que Bill llegara a la oficina.
-  ¿Desde qué hora llevas aquí? - Le preguntó Bill mirando su reloj, pareciendo más un padre que un jefe. - ¡No son ni las siete!
-  Prácticamente, acabo de llegar. - Mintió Norah. - Me he pasado todo el fin de semana intentando averiguar quién es nuestro misterioso accionista mayoritario, incluso he cruzado la línea de la legalidad en un par de ocasiones, pero no he logrado averiguar absolutamente nada.
-  No me cuentes nada más, prefiero no saber qué has hecho. - La interrumpió Bill sonriendo y añadió bromeando: - Así cuando me interroguen no tendré que mentir.
-  El caso es que no he conseguido nada. - Insistió Norah. - Todo este secretismo me da mala espina, ¿que se supone que van a hacer con nosotros y con el resto de empleados?
-  Supongo que lo sabremos en un par de horas, cuando nos reunamos con él. - Le contestó Bill resignado. - ¿Te apetece un café?
-  Sí, por favor. - Le respondió Norah. - Voy a terminar de revisar los balances, no quiero que nos pille por sorpresa.


Bill asintió con la cabeza sabiendo que era inútil discutir con ella, así que se dio media vuelta y se dirigió al officce para preparar dos cafés bien cargados, pues lo iban a necesitar.
A las nueve en punto de la mañana, Norah y Bill se miraron y se pusieron en pie, salieron del despacho de Norah y se dirigieron a la recepción de la oficina, para recibir al nuevo accionista junto a los ascensores.
Cuando las puertas del ascensor se abrieron, Norah no pudo ocultar su sorpresa al ver salir del ascensor al hombre más atractivo que había visto nunca. Tenía el pelo de color castaño, ni demasiado corto ni demasiado largo, los ojos eran de un gris intenso que le habían hipnotizado y esa sonrisa traviesa que dejaba al descubierto sus blancos y perfectos dientes la dejaron descolocada. Bajó la mirada de su rostro a sus pies y lo que vio también le gustó. Llevaba un traje negro y una camisa de color gris marengo y sin corbata. A pesar de la elegancia y la seguridad que aquél hombre tenía, Norah dedujo que debía rodear los treinta o treinta y cinco años, como mucho.
-  Buenos días. - Les saludó el nuevo accionista mayoritario. - Mi nombre es Samuel Smith y supongo que vosotros seréis Bill Mason y ¿Norah Stuart? - Preguntó dubitativo ya que pensaba que la directora ejecutiva de una empresa como Events sería joven, pero no esperaba que lo fuera tanto.
-  Así es. - Le confirmó Bill estrechando su mano.
Norah imitó el saludo de Bill y también le estrechó la mano a Samuel Smith.
-  Acompáñenos a la sala de reuniones, señor Smith. - Le invitó Bill haciendo un gesto con el brazo para que Samuel y Norah caminaran por delante de él. - Allí podremos hablar con mayor comodidad y tranquilidad.
-  Por favor, llamadme Samuel. - Les pidió Samuel.


Una vez entraron en la sala de reuniones, una habitación amplia de tres paredes y una enorme cristalera con vistas al centro de la ciudad, Bill se sentó presidiendo la mesa rectangular, Norah se sentó a la derecha de Bill y Samuel se sentó a la izquierda.
-  Tan solo he organizado esta pequeña reunión para conocernos. - Empezó a decir Samuel. - Cómo supongo que ya sabréis, he comprado el 80% de las acciones de Events, pero antes de nada me gustaría dejar claro que no quiero cambiar nada, al menos no por el momento. - Aclaró. - Llevo tres años observando el crecimiento de la empresa y me ha parecido asombroso así que, si funciona bien, ¿para qué cambiarlo?
-  Entonces, ¿para qué comprar Events, señor Smith? - Le preguntó Norah.
-  Samuel, llámame Samuel. Me gusta la empresa y me gusta cómo la gestionáis. - Le contestó Samuel con un tono de voz relajado. - Ambos tenéis un 10% de acciones, juntos sumáis el 20% restante de las acciones. Si todo sigue funcionando igual de bien, ni siquiera tendréis que verme más de un par de veces al mes, creo que podremos entendernos. - Hizo una breve pausa para observar a Bill y Norah y añadió: - Me gustaría conocer con más detalle cómo trabajáis y que me enseñarais cada departamento y cómo funciona, pero estaré fuera de la ciudad toda la semana y no regresaré hasta el próximo lunes, así que lo aplazaremos para entonces. No obstante, me gustaría ver los informes de productividad de los dos últimos meses.
-  Toda la documentación y los informes están al día, puede revisar todo lo que quiera. - Le contestó Norah tajante, tratando de evitar mirarle a los ojos para no distraerse.


Samuel no entendía el comportamiento de Norah, por regla general, él causaba un "efecto hechizo", como lo denominaba su mejor amigo, y caían rendidas a sus pies, pero ella era tajante y guardaba las distancias, algo que no le había ocurrido antes con ninguna mujer.
-  Señorita Stuart, ¿se encarga usted personalmente de mantener al día la documentación? - Le preguntó Samuel tratando de sonar calmado.
-  Así es, señor Smith. - Le respondió Norah sosteniendo su penetrante y turbadora mirada.
-  En ese caso, nos reuniremos la próxima semana y así podrás ponerme al corriente de la situación actual. - Le dijo Samuel a Norah dedicándole una de sus implacables sonrisas que derretía a todas las féminas pero que en Norah provocó que ella le desafiara con la mirada. - He de marcharme ya, tengo que subir a un avión en tres horas. - Se despidió Samuel primero de Bill y después de Norah diciéndole con tono divertido en la voz: - Nos veremos la próxima semana, señorita Stuart.

Norah fingió una sonrisa sin apenas esforzarse para que pareciera sincera y decidió no acompañarlo al ascensor, de eso se podía encargar Bill. Se dirigió a su despacho y se maldijo por perturbarse de aquella manera frente al que ya era su nuevo jefe. Sentirse atraída sexualmente por el accionista mayoritario de Events no era una buena idea y por supuesto no era nada profesional, por lo que Norah trató de alejar sus pensamientos de Samuel Smith y decidió concentrarse en seguir revisando información.

3 comentarios:

  1. La tentación ha llegado a la vida de Norah y esto se pone...Muy bueno :))) ME GUSTA MUCHO Rakel...Gracias por compartir amiga,aprovecho para desearos un gran año 2017,besitos miles hermosa :)

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  2. Muchas gracias, Maria! Feliz año nuevo, guapa! Un abrazo enorme! ;-)

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  3. Maravillosa entrada encantadoras letras gracias por compartir feliz semana saludos cordiales

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